jueves, 17 de marzo de 2011

Impresionismo


Impresion: Sol Naciente, Claude Monet, 1872.

El Impresionismo es un movimiento pictórico surgido en París, Francia, a mediados del siglo XIX. Nace como una evolución radical del Realismo y de la Escuela paisajística francesa. En 1874 un grupo de pintores quiso desafiar la exposición del Salón Oficial de París, lugar en el cual se presentaban las mejores obras de arte de los pintores franceses, realizando una muestra. Entre ellos había artistas como Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Camille Pissarro, Alfred Sisley, y Claude Monet, entre otros. Fue una obra de este último, el célebre pintor francés Monet, titulada Impresión: sol naciente pintada en 1872 la que inspiró el nombre de esta nueva tendencia. En primer momento el nombre fue atribuido de forma peyorativa de acuerdo a la cualidad de pinturas inacabadas según el criterio de los críticos de la época, con el paso del tiempo y el futuro éxito de los pintores, el nombre perdió el carácter negativo.

Los pintores del Impresionismo fueron pioneros en poner sus caballetes en plena naturaleza, concretamente en el bosque de Fontainebleau y los alrededores de París. Para Monet, Renoir o Pissarro, la naturaleza era una fuente de sensaciones puras; el diario vivir, la rutina y lo doméstico se convirtió en un honorable objetivo artístico y evocaba todo las sensaciones simples pero profundas que los artistas impresionistas buscaban.

El Impresionismo fue producto del trabajo espontáneo, más que de un estudio sistemático del acto pictórico. Plasmar la luz era trascendental para ellos, quizás lo más relevante, ya que pensaban que los objetos sólo se veían en la medida que la luz incidía en ellos, por ello se esmeraban en captar en sus telas momentos y situaciones efímeras. Plasmar los cambios de iluminación en el paisaje era unos de sus mayores propósitos en la etapa más temprana del movimiento. A medida que avanzaban los años, los artistas del impresionismo evolucionaron en sus procesos pictóricos para tomar un estilo más personal.

El Impresionismo representó el inicio de un cambio abrupto en la historia del arte, un punto de inflexión en que la formalidad y el academicismo iban progresivamente siendo olvidados. El Impresionismo, es entonces, la puerta de inicio para el arte contemporáneo del siglo XX.



Monet pintando en su jardín de ArgenteuilPierre-Auguste Renoir, 1873.





Postimpresionismo

La montaña Sainte-Victoire vista desde Bellevue, Paul Cézanne, 1885.

El nombre postimpresionismo fue ideado por el crítico Roger Fry, que en 1910 organizó una exposición en Londres llamada Manet y los Postimpresionistas con la finalidad de mostrar al público la generación posterior a los impresionistas; donde expusieron Cézanne, Gauguin, Derain, Van Gogh, Seurat, Signac, Matisse, Picasso, Redon, Manet, Rouault entre otros. Artistas a los cuales hoy podríamos atribuirles otras etiquetas como neoimpresionistas, simbolistas, nabis, fauvistas, etcétera. En síntesis, Postimpresionismo nunca fue un movimiento que tuviera gran coherencia estilística, más bien es un grupo de artistas que debe mucho al impresionismo pero que está marcado por cada uno de los estilos personales de los exponentes. El grupo de postimpresionistas esta constituidos por grandes personajes que tuvieron cabida entre finales del Impresionismo (1880) y comienzos del Fauvismo (1905). Entre ellos podemos nombrar a los más célebres: Vincent Van Gogh, Paul Cézanne y  Paul Gauguin.

Como se mencionó anteriormente, el Postimpresionismo nace directamente de la influencia impresionista, aunque continuó dándole acento al color, pero esta vez para tratarlo de manera más audaz y con un sentido más personal, rechazó la objetividad científica por la mirada subjetiva, y reemplazó la reproducción de la realidad por la expresión personal. Estas son las características que tenían en común cada uno de los artistas llamados postimpresionistas, no obstante son más recordados en la historia del arte por el aporte que hicieron de forma individual. Es así como Van Gogh, Cézanne, Gauguin y Tolouse-Lautrec son reconocidos por sus estilos personales.

Van Gogh se destacó por el uso arbitrario del color, sus pinceladas densas, notorias y llenas de óleo que representaban paisajes, más relacionados con su imaginario que con la realidad, llenos de formas agitadas, en movimiento, excitadas y retorcidas; transformadas en su mente y en el lienzo con la finalidad de transmitir su personalidad emocional. Van Gogh fue una gran inspiración para Expresionismo por sus pinceladas agresivas y por el tratamiento de las formas, como también para el Fauvismo por su particular uso del color.

Cézanne por su parte es recordado como uno de los padres del arte contemporáneo ya que sus obras fueron inspiración para futuras tendencias artísticas como el Cubismo. Sus obras se caracterizan por ser construidas pictóricamente mediante la adición de planos de figuras, para crear una composición completa, ayudándose por las formas básicas como la esfera, la pirámide y el cubo. Ésta técnica la fue perfeccionando con el paso de los años, y sus últimas obras son llamativas ya que rozan la abstracción.

Otro importante representante es Paul Gauguin, que también se incluye dentro del Sintetismo, grupo que él mismo lideraba; sin embargo su importancia en la historia del arte es más global y reside dentro del Postimpresionismo. Gauguin comenzó pintando cuadros religiosos para luego llegar a plasmar la vida de la isla de Tahití, isla en la cual vivió sus últimos años. Su estilo se define por el uso de formas planas matizadas por fuertes colores y bordes muy marcados. El exotismo, el color, la sensualidad de las formas humanas (principalmente de las figuras femeninas tahitianas) y la subjetividad por sobre el perfeccionismo marcan sus pinturas más maduras y más relevantes.

Los artistas postimpresionistas trabajaron una gran gama de estilos y formas de ver el arte, sin embargo todos fueron pioneros en un arte dominado por la emoción y la subjetividad, alejado del tradicionalismo dominante en los años anteriores. La gran diversidad de ésta época fue la gran inspiración para los artistas del siglo XX.

Arearea, Paul Gauguin 1892.




Fauvismo


La alegría de vivir, Henri Matisse, 1906.
 En el año 1905, en el Salon d’Autumne un grupo de artistas expuso un gran número de obras que tenían características bastante vanguardistas para la época: colores muy fuertes y osados, aplicados tan audaz y toscamente sobre la tela que fueron bautizados por el crítico Louis Vauxcelles como les fauves (las fieras) cuando éste sin premeditarlo expresó: “Donatello au milieu des fauves!” (Donatello entre las fieras) mientras veía las obras expuestas rodeando una escultura de Marque, con clara inspiración renacentista, que se encontraba al centro del salón.

El título que los denomina se refiere principalmente a sus características estéticas contrapuestas al arte clásico imperante hasta hace algunos años atrás, el cromatismo exaltado, la arbitrariedad de los colores empleados, la libertad en el uso de la forma, la espontaneidad de las pinceladas, los caracteriza por sobre cualquier otra vanguardia artística hasta ése entonces y para las que vendrían a continuación. Las pinturas en su mayoría poseían una carga de provocación, de ir contra el naturalismo y exaltar el objeto artístico por medio del uso de colores intensos, atrevidos y toscos, que buscaban la vibración y la inquietud en el espectador.

El grupo de artistas que expuso en el Salón d’Autumme entre ellos: Henri Matisse, Albert Marquet, André Derain, Maurice de Vlaemink,  Othon Friesz, Henri-Charles Manguin, Charles Camoin, Jean Puy, Louis Valtat y Georges Rouault; nunca se caracterizó por ser un movimiento artístico establecido y organizado, fue más bien un grupo poco cohesionado de amigos, estudiantes y artistas que compartían ideas sobre arte. Por ello, a medida que pasó el tiempo, cada uno de ellos tomó un camino nuevo y experimentó con otros temas y formas, cada artista buscaba propósitos mayores y más profundos, aquello provocó la disolución del “grupo” a eso de 1908-09. La mirada de los críticos, de los artistas y del público se volcó paulatinamente al Cubismo, tendencia que venía naciendo.

El impacto de los fauves en la historia del arte fue enorme, pero breve. El Fauvismo intensificó características del Impresionismo y del Postimpresionismo, y lo que es más importante, consolidó el cambio definitivo que se venía gestando desde el romanticismo en la manera de hacer, apreciar y entender la pintura. A partir de ahora el arte da un giro sin retorno en cuanto a su lenguaje y objetivos.

Los árboles rojos, Maurice de Vlaminck, 1906.