El movimiento expresionista es recordado por su relación con la opresión, la angustia, la miseria, el terror, y un sinfín de adjetivos y conceptos ligados con la negatividad y la pena. Surge en los países germánicos mayoritariamente en Alemania, y tiene gran influencia del romanticismo, como también del contexto social e ideológico del momento. Se desarrolló entre los años 1909, donde ya se vivía la tensión política y social previa a la segunda guerra mundial, y el año 1923. El hecho de aflorar durante estos años reafirma su carácter antipositivista.
El pintor noruego Edvard Munch es considerado un precursor inevitable del movimiento expresionista, no hay que hacer más que recordar su obra más icónica El Grito para comprender el alcance que tuvo y de lo que se trata el expresionismo: un hombre angustiado de aspecto pálido, gritando con su cara desencajada sobre un escenario vibrante, irreal y agresivo.
Un momento inicial para el movimiento pictórico fue en el año 1905 en Dresde, con la creación del grupo que adoptó el nombre Die Brücke (El Puente) compuesto por los artistas: Eric Bleyl, Ernst Ludwig Kirchner, Eric Heckel y Karl Schdmidt-Rottluff. Luego se sumaron Emil Nolde, Max Pechstein y Otto Müller. Contemporáneos de los fauvistas, pero lejanos en ideas, los expresionistas buscaban la deformación de la forma, los colores con cualidades emocionales, y en general buscaban retratar la vida del hombre de ese entonces rodeado de su cotidianeidad. Las pinturas de este grupo exploraron los temas de la cuidad, las calles, edificios, autos y ciudadanos reflejando el ajetreo característico de las nuevas metrópolis.
Muchos de ellos explotaron además de la pintura, con la xilografía, técnica que les daba aún más agresividad a la obra producto de la agudeza de las líneas producidas por las gubias sobre la madera, angulosas, quebradas, gruesas.
Otro grupo fundamental del expresionismo Der Blaue Reiter (El Jinete Azul) que se fundó en Múnich, donde participaban: Vassily Kansinsky, Franz Marc y August Macke, quienes mantuvieron contactos habituales con Alexei Von Jawlensky, Paul Klee, Oscar Kokoschka y Egon Schiele. El lenguaje adoptado por este grupo divergió bastante de Die Brücke, ya que se caracterizaron por sus predominantes líneas curvas, asociaciones cromáticas armónicas, y por los temas mucho menos violentos. Marc sólo pintaba animales, Macke optaba por variados temas (paisajes, vida cotidiana, paseos, parques, ciudadanos, etcétera) y Kandinsky evolucionó al arte abstracto.
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